Un día sin café ...
Una cierta mañana, pensé.... pocas veces me da tiempo de pensar, normalmente me despierto ya con tareas asignadas: Fregar lo que quedó del día anterior.. eso me ayuda a despertar, poner el lonche y el desayuno en la estufa, poner el café en la cafetera y todas aquellas tareas adicionales que toda mujer que es madre, esposa y trabajadora tiene como día a día.
Vuelvo al punto un día desperté y pensé que pasará el día que no tomo café (Un día sin café). Recuerdo que el café llego a mi vida no como una opción de un gusto propio. llegó como un remedio utilizado donde para entonces trabajaba, como reconstituyente para el sueño, que habitualmente debía acostumbrarme por los horarios. O madrugar para llegar a tiempo en horario matutino, o estar despierta en horarios de amanecídas, creo que fue en amanecidas donde más me toco utilizarlo.
Volviendo denuevo al titulo de este blog un día sin café. Pasados los años el café se volvió impresindeble en mi día. Para tolerarlo debía tener crema o leche, le daba un sabor agradable. Y una buena mañana desperté sin café. Lo podría tolerar? sería ya para mí el café un adictivo sin el que pueda vivir? podría encontrar en mi vida alguna alternativa para que la falta de café no afectara mi vida, mi rutina, mi conducta? Entonces comparé mi falta de café a algunas otras situaciones de vida. Nos acostumbrarnos a sabores, aromas, rutinas, aveces no lo notamos por andar por la vida, con afanes que no nos permiten espacio para paradas o frenos. Estamos acostumbrados a que todo tenga su tiempo y su ritmo.
Pero sabes un día sin café... va más allá del suculento sabor que me produce al paladar este exquisito brebaje. Un día sin café es parar. deternerme a pensar si soy capaz de continuar con la falta de afinidades que he desarrollado con el paso del tiempo.
Mi hija viajó a Estados Unidos hace un mes, para mí es una forma de decir... Vivo sin su aroma, sin su presencia física cercana, pero estoy al pediente de ella como ella lo está de mi. Entonces puedo vivir sin café? quizas no, me gusta mucho el café, pero puedo adaptarme a que en ocasiones, por falta de café, tendré que tomar otros sabores, otros brebajes que cambien mi visión de confort, de seguridad de estar despierta, sensación que yo le atribuía al café y ahora estar despierta y alerta depende de mí, porque reconozco que esta en mí y no en el café mi reacción inmmediata. así como debo entender que si alguien como mi hija no esta tan presente en mi vida. Yo debo encontrar la alegría de seguir viviendo y saber que... Aunque me encanta el café, puedo vivir un día sin café...
Porqué comparo mi día sin café con el viaje de mi hija? porque el día que no tomo café me siento mal, es algo como adictivo aunque yo siempre insisto en su lado positivo el café me produce un efecto estimulante. Puedo vivir sin café? si. Quiero vivir sin café? NO.
El no tener a mi hija al lado es como no tomar café diariamente. Me hace tanta falta, es algo que no puedo explicar. se que esta bien, que es todo por su bien, pero alguien entiende la falta que ella le hace a mi corazón? será la misma falta que le produce a mi organismo un día sin café...
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